CAPÍTULO UNO: LIVORNO, ITALIA
La noche del viernes 13 de enero de 2012, el barco "Costa Concordia", perteneciente a la línea de cruceros Costa Cruceros, se hundía frente a la isla italiana de Giglio. 4.229 almas iban a bordo. Y mientras la enorme nave se inclinaba de costado, como una ballena moribunda sobre las aguas oscuras del mar de Liguria, miles de pasajeros aun trataban de evacuarla y salvar así sus vidas. Para entonces Francesco Schettino, el capitán del "Costa Concordia", ya había abandonado el barco en uno de los botes salvavidas, en franca violación de sus deberes como jefe de la embarcación. Ni qué decir de la causa del accidente: Error humano. El barco se había aproximado demasiado a la costa y simplemente encalló.
La noche del viernes 13 de enero de 2012, el barco "Costa Concordia", perteneciente a la línea de cruceros Costa Cruceros, se hundía frente a la isla italiana de Giglio. 4.229 almas iban a bordo. Y mientras la enorme nave se inclinaba de costado, como una ballena moribunda sobre las aguas oscuras del mar de Liguria, miles de pasajeros aun trataban de evacuarla y salvar así sus vidas. Para entonces Francesco Schettino, el capitán del "Costa Concordia", ya había abandonado el barco en uno de los botes salvavidas, en franca violación de sus deberes como jefe de la embarcación. Ni qué decir de la causa del accidente: Error humano. El barco se había aproximado demasiado a la costa y simplemente encalló.
Hace un par de días la televisión italiana hizo pública la ahora célebre conversación entre Schettino y el comandante de la Capitanía de Puerto de Livorno, Gregorio De Falco. Ante uno de los mayores actos de cobardía en la historia de los accidentes marítimos de la era moderna, De Falco, audiblemente exasperado, le ordena una y otra vez a Schettino que vuelva al "Costa Concordia", y coordine las labores de rescate de los pasajeros. Schettino balbucea algunas excusas imperdonables, una de ellas que no hay suficiente visibilidad como para volver al barco, y entonces De Falco, ya en el paroxismo de la furia le grita:
- ¡Súbase a bordo, carajo!
CAPÍTULO DOS: CARACAS, VENEZUELA
La misma noche del 13 de enero de 2012, el Presidente Hugo Chávez le habla al Parlamento venezolano, y a la Nación entera en cadena nacional, para presentar la memoria y cuenta de su gobierno.
Durante su alocución, que duró 9 horas y 25 minutos, el Presidente hace un recuento de los grandes logros de su gestión. Intercala índices macroeconómicos fabulosos, con anécdotas personales. Asevera que en Venezuela no hay presos políticos y que la inseguridad que azota al país es culpa de todos los ciudadanos.
En un momento del acto presidencial, la diputada María Corina Machado aprovecha una alusión de Chávez a su persona para levantarse de su silla y arrebatarle el protagonismo. En apenas 2 minutos toma la palabra, invita al Presidente al debate y le dice que en las 8 horas que lleva hablando ha estado describiendo un país sin problemas, que no existe. Porque en la Venezuela actual hay escasez de alimentos, mueren 180.000 ciudadanos al año a manos del hampa, y gran parte del empresariado ha perdido sus activos a fuerza de expropiación.
María Corina Machado, en una frase que quedará para la posteridad, exhorta a Chávez a un compromiso que terminó quedándole grande esa noche:
- ¡Presidente, dígale la verdad al país!.
A veces hay tantos héroes como tragedias.
- ¡Súbase a bordo, carajo!
CAPÍTULO DOS: CARACAS, VENEZUELA
La misma noche del 13 de enero de 2012, el Presidente Hugo Chávez le habla al Parlamento venezolano, y a la Nación entera en cadena nacional, para presentar la memoria y cuenta de su gobierno.
Durante su alocución, que duró 9 horas y 25 minutos, el Presidente hace un recuento de los grandes logros de su gestión. Intercala índices macroeconómicos fabulosos, con anécdotas personales. Asevera que en Venezuela no hay presos políticos y que la inseguridad que azota al país es culpa de todos los ciudadanos.
En un momento del acto presidencial, la diputada María Corina Machado aprovecha una alusión de Chávez a su persona para levantarse de su silla y arrebatarle el protagonismo. En apenas 2 minutos toma la palabra, invita al Presidente al debate y le dice que en las 8 horas que lleva hablando ha estado describiendo un país sin problemas, que no existe. Porque en la Venezuela actual hay escasez de alimentos, mueren 180.000 ciudadanos al año a manos del hampa, y gran parte del empresariado ha perdido sus activos a fuerza de expropiación.
María Corina Machado, en una frase que quedará para la posteridad, exhorta a Chávez a un compromiso que terminó quedándole grande esa noche:
- ¡Presidente, dígale la verdad al país!.
A veces hay tantos héroes como tragedias.



